
Cada siete olas de Daniel Glattauer
Cada Siete Olas sigue demostrando la brillantez de Glattauer con las palabras, nos sigue haciendo sonreír y encariñarnos con su Leo pero ya no sopla en él el Viento del Norte. Los protagonistas no tienen la misma chispa y picardía y yo soy de las que pienso que segundas partes nunca fueron buenas. Es cierto que las páginas vuelan, maravillosas y adictivas; que la narración sigue siendo dinámica, con mucho estilo y divertida; pero, y siendo objetivos, no dejo de notar que Glattauer tenía una cierta pereza al escribir, que Leo y Emmi ya no se lanzan puñales en un intento por conocerse y que durante más de 200 páginas se da vueltas una y otra vez a la misma discusión. Emmi, por tu parte has sido bastante insufrible en este nuevo encuentro, más bipolar y consentida, y muy poco merecedora del final que más de un millón de lectores han pedido darte.
En definitiva, una muy grata lectura de la que, confieso, esperaba algo más.